DESTACADOS – GRANDES EVENTOS

LA MASONERÍA DEL REAL ARCO: GÉNESIS DEL RITO YORK EN VENEZUELA

Discurso de Orden pronunciado por el Compañero ÉDIXON OCHOA en el salón del Hotel Chacao Cumberland de Caracas, el 25 de noviembre de 2017, en el marco de la GRAN ASAMBLEA DE MASONES DEL REAL ARCO DE VENEZUELA.

Exordio.

G.·. A.·. D.·. U.·., Supremo Sacerdote del Cielo y de la Tierra, Gran Geómetra y Supremo Autor y Legislador de la Naturaleza, revísteme desde tu inefable nombre con la elocuencia, belleza y poesía épica de Calíope, y atavíame con la gloriosa túnica de la historia encarnada en Clío, para que mi pensamiento, mi verbo y mi proceder sean dirigidos por la rectitud del compás y la espiritualidad de la escuadra, en aras de expresar el fundamental propósito de estas líneas a continuación transcritas.

Y esta intencionada invocación al Principio Creador, a cuya gloria dedicamos nuestros trabajos, antecede a la gratitud que manifiesto a las grandes dignidades y oficiales del Gran Capítulo de Venezuela de Masones del Real Arco por conceder a este humilde servidor y constructor el alto honor de ofrendar una pieza de arquitectura al distinguido concurso de QQ.·. HH.·. y Compañeros aglutinados en este espacio, reunidos en esta Gran Asamblea de Masones del Real Arco. Y para esta ocasión, por especial solicitud de los altos dignatarios de este cuerpo masónico, he convenido en efectuar una síntesis historiográfica de la Masonería del Real Arco que aborde su dichosa introducción y desarrollo en el territorio nacional. Para ello, conozcamos primeramente el asiento urbano en el cual comienza la historia de nuestro amado Rito.

La cuna de la antigua masonería.

En el año 71 EC los romanos fundan la ciudad de Eboracum, convirtiéndola en una de las dos capitales de la provincia de Britania. Caído el Imperio Romano de Occidente en 476, los anglos ocuparon la provincia y rebautizaron la ciudad como Eoferwic, pasando a ser capital del incipiente reino de Northumbria. En 866 los vikingos se apoderan de ella y la renombran Jórvíc, ahora capital del homónimo reino normando. En 1000 toma el nombre definitivo de York, pasando a ser la capital del condado británico de Yorkshire.

Etimológicamente, la palabra York deriva del latín Eboracum, que tiene un origen incierto, pero se plantea que puede derivar del protobritón Eborakon, ‘lugar de los árboles de tejo’ o ‘campo de Eburos’, del germánico Eburaz, ‘jabalí’, o del céltico que significa ‘arbolito’. Lo cierto del caso es que dicho vocablo sería el nombre de una ciudad fundamental en la historia de Gran Bretaña, como también en la historia de la masonería y, especialmente, del Rito York.

La introducción de la Masonería del Real Arco en Venezuela.

Para hablar de la introducción de la Masonería del Real Arco en Venezuela, es menester referirnos a un eminente masón venezolano como lo fue Carlos Rodríguez Jiménez (Upata, 21/8/1899 – Caracas, 1995), farmacéutico, abogado, diplomático y escritor venezolano, que realizó una notable carrera diplomática en Japón, Gran Bretaña, Estados Unidos y Filipinas entre 1931 y 1981. Iniciado en la Logia “Asilo de la Paz” N° 113 de Ciudad Bolívar en 1929, fue miembro de las logias “Estrella del Este” Nº 640 de Tokio y “Yokohama” Nº 1092, así como del “Tokio Chapter Rose Croix” N° 1, todos ellos en Japón, donde la masonería llega en la década de 1850. En este país presidió entre 1955 y 1956 la entonces Gran Logia Provincial subordinada a la Gran Logia de Filipinas, y al instalarse la Gran Logia de Japón como potencia masónica independiente en 1957, fue su primer Gran Maestro durante dos períodos consecutivos.

En Venezuela fue miembro de la logia “Lealtad” N° 19 de Caracas; fundador de las logias “George Washington” Nº 100, “Humboldt” Nº 141, “Giordano Bruno” Nº 142 y “Lafayette” Nº 157, todas estas también en Caracas; e integrante del Capitulo Rosacruz “Unificación” Nº 2 y del Consejo Kadosch “Caracas” N° 1, ambos igualmente en Caracas. Asimismo, fue Gran Maestro de la Gran Logia de la República de Venezuela (1947) y Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Confederado de Grandes Inspectores Generales del Grado 33º para la República de Venezuela (1970 – 1975), donde efectuó una importante labor reformista y modernizadora. Ya detentaba el máximo grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado desde 1946.

Pero lo más significativo de la trayectoria masónica de Rodríguez Jiménez es que, además de integrar activamente la masonería simbólica, practicó simultáneamente dos ritos masónicos: el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito York, y esto lo hizo sin cortapisas ni prejuicios de ninguna especie. No es de extrañar que durante su segunda estancia en Japón, se desempeñara como Sumo Sacerdote del “Tokyo Chapter” N° 1 de Masones del Real Arco (1959), Comendador de la Comandancia de Caballeros Templarios “Tokio” N° 1 (1960) y Soberano del Cónclave “Tokio” N° 1 (1961), recibiendo la Orden de la Cruz Roja de Constantino ese mismo año. Además, también había formado parte del “Empire Chapter” N° 2081 de Londres.

Este espíritu desarrollista impulsa al Q.·. H.·. y Compañero Carlos Rodríguez Jiménez a establecer la Masonería del Real Arco en Venezuela, comunicándose para ello con los QQ.·. HH.·. Harold R. Simpson y George D. Farnum, miembros de la Logia “George Washington” N° 100 y de dos capítulos ingleses del Real Arco. Ambos lo respaldan e inician la formación de un Capítulo de Masones del Real Arco auspiciado por el Supremo Capítulo de Masones del Real Arco de Inglaterra, pero ello implicaba una obligatoria asociación a una logia inglesa y la imprescindible subordinación a aquel Alto Cuerpo Masónico del Real Arco, cosa que no permitiría la futura conformación de un Gran Capítulo Nacional independiente. De allí que optaron por constituir un Capítulo de Masones del Real Arco bajo los parámetros del sistema norteamericano, es decir, auspiciado por el Gran Capítulo General Internacional de Masones del Real Arco.

De inmediato varios masones manifestaron su deseo de ser admitidos en la Masonería del Real Arco. Los masones del Real Arco de Trinidad y Tobago ofrecieron su respaldo a la iniciativa venezolana. De esta manera, los QQ.·. HH.·. Jacobo Katz Burger, Víctor Villoza de Abreu, George Gooden López y Richard Villoza recibieron los respectivos grados en el “Phoenix Royal Arch Chapter” N° 694 y “King’s Royal Arch Chapter” N° 314 el 4 de agosto de 1973. La ceremonia tuvo lugar en el Templo Masónico de Puerto España, situado en la Alexandra Street, Saint Clair.

Tras volver a Caracas los QQ.·. HH.·. y Compañeros George Swanson y Guy Marshall se unieron a Rodríguez Jiménez, Simpson, Farnum y los cuatro nuevos Compañeros. Completado el quórum requerido y previa autorización otorgada para trabajar en el Gran Templo Masónico de Caracas por Rodríguez Jiménez, para entonces Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Confederado de Grandes Inspectores Generales del Grado 33º, los nueve Compañeros se reunieron el 19 de Septiembre de 1972 y fundaron el Capítulo “Miranda” N° 1 de Masones del Real Arco, que recibió su Carta Patente por parte del Gran Capítulo General Internacional de Masones del Real Arco el 6 de Agosto de 1973.

Para ello se efectuó una solemne ceremonia que contó con la asistencia del entonces Gran Sumo Sacerdote General Internacional, Edward M. Selby, y su ilustre comitiva procedente de los Estados Unidos; el Past Gran Maestro de la Gran Logia de Japón y Representante de los Capítulos de Masones del Real Arco de Japón, Noeha O.E. Peck; el Gran Maestro de la Gran Logia de la República de Venezuela, Edito Acevedo y muchos altos jerarcas de la Gran Logia de la República de Venezuela, del Supremo Consejo Confederado de Grandes Inspectores Generales del Grado 33º y de varias Logias Simbólicas, Capítulos Rosacruces y Consejos Kadosch. Con ello inició formalmente la Masonería del Real Arco en Venezuela y, en consecuencia, el Rito York.

Conviene citar la alocución de año nuevo del 12 de enero de 1975, donde Rodríguez Jiménez, como Soberano Gran Comendador, expresa:

(…) El año pasado de 1974 fue un año de realizaciones y de triunfos para la masonería venezolana, dentro y fuera del país. El 28 de marzo, Día Masónico Nacional, éste Supremo Consejo permitió la introducción del Rito York en Venezuela, y así se fundó en Caracas el “CAPITULO MIRANDA” N° 1, de la Masonería del Arco Real (…)

Asimismo, en su alocución de 27 de Junio de 1976, dirigida a los masones escocistas, Rodríguez Jiménez menciona: “Durante el período a que se pasa revista se introdujo en Venezuela el llamado Rito Masónico de York y se reactivó la introducción del Rito Paramasónico de Adopción”.

El notable éxito derivado de la fundación del Capítulo “Miranda” N° 1 desencadenó inmediatamente la expansión de la Masonería del Real Arco a otras ciudades de Venezuela, constituyéndose tres nuevos capítulos con Cartas Patentes otorgadas por el Gran Capítulo General Internacional de Masones del Real Arco: el Capítulo “Páez” N° 2 en Valencia, fundado por los Compañeros Luis Ortega Pinto, Felipe Gil Ortí, Carlos Lau Lenster, Dino Lorenzón Malavolta y Jorge Levay Gulías, entre otros; el Capítulo “Simón Bolívar” N° 3, también en Valencia, fundado entre otros por el Compañero Pedro Jacinto Barradas; y el Capítulo “Sucre”  N° 4, en San Cristóbal, fundado por el Compañero Jairo Mantilla Arenas junto a otros más.

Aquel vertiginoso crecimiento, estimulado por las nuevas adquisiciones verificadas en los capítulos, entre ellos masones de altos grados escocistas y dignatarios de cuerpos masónicos, propició el inicio en 1981 de una serie de reuniones preparatorias que culminaron con la constitución del Gran Capítulo de Venezuela de Masones del Real Arco el 17 de abril de 1982, y su instalación el 27 de octubre de 1982, durante la cual fue entregada la Carta Constitutiva por el entonces Gran Sumo Sacerdote General del Gran Capítulo General Internacional de Masones del Real Arco, A. J. Lewis, ante una numerosa concurrencia de altos funcionarios de este Alto Cuerpo Capitular y delegaciones internacionales.

La década de 1980 fue fructífera para la Masonería del Real Arco venezolana, pues se constituyeron nuevos capítulos: el Capítulo “Santiago Mariño” N° 5  en Maracay, y el Capítulo “Guzmán Blanco” N° 6 y, además, siguió acrecentándose la membrecía. Durante la gestión del Gran Sumo Sacerdote Jorge Levay Gulías como (1989 – 1998), el Gran Templo Masónico de Caracas sufrió un voraz incendio entre el 10 y 11 de mayo de 1990, causado por un pirómano neonazi de origen alemán que lo arrasó en gran parte, provocando cuantiosos daños a sus instalaciones y destruyendo valiosos objetos y documentos históricos, entre ellos una parte de los archivos e implementos capitulares. Afortunadamente, dos Compañeros, uno de ellos Jorge Serrano Acosta, pudieron llegar a tiempo y salvar parte de los implementos y archivos capitulares, los cuales custodió provisionalmente mientras el Gran Templo era restaurado. El siniestro no alteró grandemente a los capítulos del interior del país, pero sí a los capítulos caraqueños.

La década de 1990 se caracterizó por la dispersión de los capítulos y una legislación capitular  insuficientemente definida. Esto conllevó a la disminución de la membrecía y, seguidamente, la inactivación de los capítulos. En 1998 el Compañero Francisco Pereiro Liz es elegido Gran Sumo Sacerdote del Gran Capítulo de Venezuela de Masones del Real Arco, y se desempeña como tal por tres períodos consecutivos, de los cuales el tercero (2004 – 2007) coincidió con su elección como Gran Maestro de la Gran Logia de la República de Venezuela. Esa así como en 2006 designa al Compañero Jorge Serrano Acosta como Gran Sumo Sacerdote Adjunto, encargándole la reactivación de la Masonería del Real Arco en Caracas, especialmente el Capítulo “Miranda” N° 1, en tanto Pereiro Liz asumió igual tarea con los capítulos estatales. Con suficiente éxito, Serrano Acosta comenzó la restauración y elaboración de nuevos implementos, el ordenamiento de los archivos y el reagrupamiento de los Compañeros en nuestra Jurisdicción.

Lamentablemente en 2007 el Gran Sumo Sacerdote y Gran Maestro de la Gran Logia de la República de Venezuela, Francisco Pereiro Liz, es vilmente asesinado y los avances sufren una pausa. Ante aquel desalentador panorama, el Compañero Jorge Serrano Acosta, en su carácter de Gran Sumo Sacerdote Adjunto, asumió la dirección del Gran Capítulo de Venezuela. El lapso siguiente fue dificilísimo pero, con ánimo, esfuerzo y dedicación, Serrano Acosta continuó la reestructuración de todos los cuerpos masónicos del Rito York. Hay que destacar que Serrano Acosta ha sido la segunda figura fundamental para la Masonería del Real Arco venezolana, después de Carlos Rodríguez Jiménez.

A partir de 2007 el desarrollo del Gran Capítulo de Venezuela de Masones del Real Arco fue continuo y sin rupturas: la legislación capitular fue minuciosamente estudiada y revisada, dando como resultado la actual Constitución de 2011 y Estatutos Generales de 2012; el Gran Capítulo de Venezuela obtuvo su personería jurídica y legal; las liturgias fueron transcritas y editadas conforme a la traducción oficial de las prácticas rituales establecidas por el Gran Capítulo General Internacional de Masones del Real Arco; se restauraron y completaron los implementos propios de las ceremonias capitulares; fueron agrupados los miembros preexistentes comprometidos y dispuestos para estudiar vehementemente las prácticas a impartir para los nuevos Compañeros; e inició la captación de Maestros Masones regulares deseosos de pertenecer a la Masonería del Real Arco. En suma, una auténtica consolidación institucional.

La ejecución del plan antes descrito se extendió por casi un quinquenio, apreciándose sus resultados a partir de 2011 cuando seis Maestros Masones ingresan en el Capítulo “Miranda” N° 1. Además, las Grandes Asambleas Capitulares comenzaron a celebrarse regularmente, se instalaron el Capítulo “Simón Rodríguez” N° 7 en Puerto Ordaz, el 28 de septiembre de 2013, y el Capítulo “San Juan de la Margarita” N° 8 en Pampatar, el 11 de marzo de 2016, e inició el proceso de formación de dos nuevos capítulos en el centro y occidente del país. El plan de reimpulso siguió dando sus frutos y así se funda el Capítulo “Juan Germán Roscio Nieves” N° 10 en San Juan de los Morros en 2016, se inicia la reactivación de los Capítulos “Sucre” N° 4 y “Santiago Mariño” N° 5, se reactiva la Carta Patente del Capítulo “Simón Bolívar” N° 3 de Valencia y se entrega la Carta Patente bajo dispensa del Capítulo “Relámpago del Catatumbo” N° 9 de Maracaibo, instalado el 4 de noviembre de 2017.

     Es preciso destacar que desde su fundación, el Gran Capítulo de Venezuela ha sido presidido por masones de prestigio y alta jerarquía, a saber: Carlos Rodríguez Jiménez (1982 – 1983), Pedro Jacinto Barradas (1983 – 1986), José Danilo Arzola Cortez (1986 – 1989), Jorge Levay Gulías (1989 – 1992, 1992 – 1995 y 1995 – 1998), Francisco Pereiro Liz (1998 – 2001, 2001 – 2004 y 2004 – 2007), Jorge Serrano Acosta (2007 – 2010, 2010 – 2013 y 2013 – 2016), Sixto López González (2016 ) y Jorge Benigno Correa Schmidke (2017 – 2020).

De igual manera, entre sus miembros han figurado muchos de los masones más destacados en Venezuela, contándose Grandes Maestros de la Gran Logia de la República de Venezuela y Grandes Sumos Sacerdotes, a saber: Carlos Rodríguez Jiménez (33º), Edito Acevedo (33º), los hermanos Ylderín y Simónides Domínguez Cedeño (33º), José Danilo Arzola Cortez (33º), Jorge Correa Schmidke (33º), Enrique Rosas Nash (33º), Francisco Pereiro Líz (33º), y muchísimos otros, además de una pléyade de Maestros Masones del simbolismo y de todos los grados del escocismo, desde 1972 hasta nuestros días.

Consideraciones finales.

QQ.·. HH.·. y Compañeros todos: ha sido gratísimo y trascendental para mí, como seguramente lo ha sido para ustedes, recorrer el tránsito empleado por nuestro Rito York para erigirse en Venezuela como sólida e inquebrantable columna de virtud, honor y templanza. Por ello, a manera de consideraciones finales, deseo presentar las siguientes reflexiones:

  • La Masonería del Real Arco no pretende ser una masonería mejor o superior, pero sí procurará ser una masonería diferente, que materialice los positivos y sanos ideales de nuestra Augusta Orden, y se halle inmunizada contra los vicios profanos que tanto han vulnerado a la institución cuando en ella hacen entrada.

 

  • La Masonería del Real Arco y, en un sentido amplio, el Rito York, jamás ha tenido ni tendrá la pretensión de ser la única vía capaz de garantizar la comunicación de la influencia espiritual y la facultad de transmitir la luz a los Obreros de Paz de nuestra Augusta Orden. Pero sí se presentará como una de las diversas vías que válidamente puede transitar todo masón para acrecentar su conocimiento en aras de la búsqueda e investigación de la verdad.

 

  • El Gran Capítulo de Venezuela de Masones del Real Arco jamás ha pretendido ni pretenderá rivalizar o competir con ningún alto cuerpo masónico regular de la jurisdicción nacional. Pero sí procurará cooperar con el permanente desarrollo de la masonería venezolana, muy especialmente en el crecimiento y consolidación del Rito York en Venezuela.

Confío, QQ.·. HH.·. y Compañeros todos, que esta memoria histórica y reflexiva contribuya, no sólo al desarrollo, grandeza y prosperidad de la Masonería del Real Arco y, consecuentemente, del Rito York en Venezuela, sino también al desarrollo, grandeza y prosperidad de la Masonería Venezolana para que ésta, lejos de ser anacrónica y anquilosada, constituya un sembradío de múltiples derroteros que los masones podamos recorrer sin cortapisas ni vanos impedimentos, sino asistidos por la razón y la conciencia, porque más que masones en la masonería venezolana, necesitamos más masonería en los masones venezolanos.

 

Muchísimas gracias.

 


 


Gran Asamblea del Gran Capítulo de Centroamérica – El Salvador

10 de septiembre 2016

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46th Triennial Assembly del GGCCMI y 70th Triennial Convocation del GGCRAMI

Del 23 al 29 de Agosto del 2017