Los Grados

Real Arco

El sistema de grados masónicos, tal como se practica ahora, es producto de una evolución. Antes de 1717 no aparece constancia de que la Francmasonería estuviese compuesta de más grados. El simbolismo, la hermosa instrucción, la dicción galana con la que hoy la encontramos adornada, representa su crecimiento y desarrollo a partir de la brusca etapa de transición de los siglos pasados. Hablando rigurosamente, no existía grado alguno de la aurora de la Francmasonería, hasta que empezó a adquirir las características especulativas. Antes de esa era, el iniciado o aprendiz juraba “sobre el Libro” cumplir ciertos preceptos que hoy se conocen como “Antiguos Preceptos y Reglamentos”. A esto se reducía toda la ceremonia, a más quizás del relato de varias leyendas del Gremio, que en parte se conservan hasta nuestros días.

Al masón antes de la “Revivificación” de 1717, se le llamaba Aprendiz, Compañero o Maestro, no como resultado de una fórmula especial o conferimiento de grado, sino tomando en cuenta su tiempo de servicio y pericia demostrada como artesano. Los Antiguos Preceptos y Reglamentos tal como se leían a los aprendices, contenían los deberes para con los demás miembros, para con la logia y para con la Santa Iglesia. Alguno de nuestros mejores historiadores masónicos llegan a dudar de que el tocamiento y la palabra de pase tuviera que ver con estas antiguas ceremonias.

La Masonería de los Antiguos Gremios, desde su más remota historia legendaria (625 A.D.) hasta 1740, no pretendió ocuparse de especulaciones filosóficas. No hubo sabios de última hora que convirtieran las sencillas herramientas de los artesanos operativos en un banco de niebla filosófica. Hacia la mitad del siglo 18 se admitió en las guildas o logias a miembros no operativos, y se eligió para presidir a hermanos que no eran diestros en el manejo de los implementos del Gremio. La aparición del masón especulativo preparó el camino para la aurora de la Francmasonería. La llamada “Revivificación” de 1717 sólo fue la eclosión de las fuerzas evolutivas que se habían estado gestando lentamente por espacio de medio siglo. Estas mismas fuerzas actúan hoy, para que en verdad pueda decirse que la Francmasonería es una ciencia progresista. Los historiadores masónicos están acorde en que entre 1723 y 1730 evolucionaron los grados Segundo y Tercero, y entonces se desarrolló el ritualismo y el simbolismo, determinantes en la Francmasonería intelectual y filosófica de hoy.

La idea central del sistema entero de la “Francmasonería” llegó a ser la “pérdida” y “recuperación” de la “Palabra”, símbolos de la muerte y de la resurrección, del término de la vida presente y del comienzo de la vida futura. El estudiante de la Francmasonería debe admitir que la “Palabra” es el punto central alrededor del cual debe girar todo el sistema del simbolismo masónico. “Su posesión es la consumación de todo conocimiento masónico; en tanto que a pérdida, su recuperación es objeto del trabajo simbólico del alma”. Mackey dice: “Ningún acontecimiento en la historia de la Francmasonería especulativa tuvo una influencia tan importante en el desarrollo de sus sistema de simbolismo, como la invención del Grado de Real Arco y su introducción al Ritual Masónico”.

El Real Arco permanece como el arcoíris de la promesa en el Ritual; como la promesa de la recuperación; de aquello que se ha perdido y será recuperado.

Surge la custión de si la Palabra de Maestro era originalmente comunicada en el Tercer Grado. Sobre este punto existe diversidad de opiniones. En el ritual actual del Tercer Grado la Palabra de Maestro se ha perdido. El Dr. Oliver, notable historiador masónico, dice “La Verdadera Palabra nunca se perdió, sino que se transfirió al Real Arco”, y corroborando su aserto dice, además: “Tengo delante un antiguo grabado francés del Trabajo Terreno de la Logia de Maestros, hecho en 1740, que contiene los emblemas habituales, y sobre el ataúd está la Verdadera Palabra, en versales romanas”.

El hermano Newton R. Parvin Gran Secretario y Bibliotecario de la Gran Logia de Iowa, dice: “Tenemos en la biblioteca un viejo ritual manuscrito en 1740, empleado originalmente por los hermanos Head Lodge No 194. El manuscrito original perteneció a George Oliver, e incluye en el Tercer Grado la Palabra de Maestro. Consta de sesenta páginas de apretado texto. Empieza una larga introducción histórica. Muchos pasajes son muy parecidos a los empleados en la actualidad. El lenguaje es muy sencillo e impresionante” . Esto tendería a probar que antes de que se introdujera la leyenda de Hiram Abif en el grado de Maestro Masón, la Verdadera Palabra era la que se comunicara, y no la sustituta. Necesariamente siguió que cuando la leyenda de Hiram formo parte del ritual de este grado, vino la “pérdida “de la “Palabra”, ya que la “pérdida” es parte de la leyenda de Hirámica. Pero la “pérdida” sin la “recuperación”, sería absurda; para completar el simbolismo de la Francmasonería, la “Palabra” tiene que recuperarse, y de allí la necesidad de un Cuarto Grado, el Real Arco.

En 1736, o antes, el relato de la pérdida de la Palabra y la nueva leyenda, el Real Arco, se introdujeron gradualmente en las logias, y cuando la Francmasonería de Inglaterra se dividió entre los “Modernos” y los “Antiguos”, los últimos organizaron una Gran Logia, adoptando un ritual de cuatro grados, el cuarto de los cuales era el Real Arco.

La Gran Logia de los “Modernos” evidentemente continuó usando el viejo ritual sin la leyenda de Hiram Abif, mientras que la Gran Logia de los “Antiguos” empleó el nuevo ritual que contenía la leyenda de Hirámica y el Cuarto Grado hasta el año de 1813, cuando las dos Grandes Logias se unieron y formaron la actual Gran Logia Unida de Inglaterra. Es pues a la Gran Logia de los Antiguos a la que debemos el grado de Maestro tal como está en nuestro ritual, así como la conservación del Grado de Real Arco. Uno de los Artículos de Unión de las dos Grandes Logias de Inglaterra en 1813 fue la retención de los grados según las fórmulas de la Gran Logia de los “Antiguos”; por tanto, entre los artículos de convenio de ésta unión, encontramos la única declaración que se haya hecho en todo tiempo y lugar sobre lo que constituye la “Masonería de los Antiguos Gremios”. Este artículo declara que “La Masonería de los Antiguos Gremios consistirá de los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, junto con el Santo Real Arco”.

Vemos, pues, que el Real Arco es meramente la evolución de una verdad contenida en el Tercer Grado más antiguo. No es un “Grado Superior”, sino el último volumen de la serie sobre una historia sublime que se revela través del simbolismo. El Grado de Maestro sin el Real Arco es un historia trunca, un canto a medias, una promesa no cumplida. Al candidato se le promete que recibirá, pero solo se le da una “Sustituta”. Se lo deja en tinieblas, en la duda, y el hombre reflexivo, en una situación de desconcierto. Hay un propósito, empero, tras esta desilusión aparente. La Luz y la Verdad revelada vienen solo después afanarse y servir de buen grado. Esta lección debe aprenderse antes de que todo masón quede calificado para conocer y apreciar la Verdad, la Palabra de Maestro. Es tal vez infortunado que el Grado de Real Arco se haya apartado de los “Grados Azules”, pero de cualquier modo en que se vea, el Real Arco permanece como último de os grados de la Masonería de los Antiguos Gremios. Es, pues, la cúspide, y ningún Maestro Masón posee todas las enseñanzas de la Masonería si le fala el Real Arco. La serie de cuatro grados se continuó confiriendo bajo la carta patente de las logias hasta cerca de 1750, cuando menos en América. La historia más antigua que tenemos del Real Arco en lo que es hoy Estado Unidos data de 1753, cuando se confirió al amparo de la carta patente de una logia en Fredericksburg, Virginia. Lo introdujo en Nueva York hacia la misma época una logia militar inglesa, y llego a Massachusetts en 1769, cuando fue conferido a la Logia San Andrés.

Desde aquel tiempo, el Grado de Real Arco ha permanecido a salvo en su preeminente lugar. El término de Logia de Real Arco fue sucedido por los de Capítulo y Capítulo de Real Arco. La palabra Capítulo se usó en Connecticut cuando menos desde el 5 de Septiembre de 1783, en Pennsylvania, dese el 5 de septiembre de 1789; en Nueva York, desde el 29 de abril de 1791; en Massachusetts, desde el 19 de Diciembre de 1794. La palabra “Compañero” usada en el Capítulo en vez de “Hermano”, se empleó primeramente en Inglaterra en 1778. Estos términos, Capítulo y Compañero, pronto fueron traídos a América donde florecieron como elementos del sistema Capitular de grados.

Tal es, en síntesis, la historia del Grado de Real Arco; sus ancestros son tan legítimos como los de cualquiera de los grados de la Masonería de la Masonería de los Antiguos Gremios: emergió la introducción de la Francmasonería especulativa en la Masonería Operativa, como fruto del simbolismo y a alegoría. Ser Maestro Masón es el más alto y honorable grado que puede obtener hombre alguno; le confiere todos los derechos y privilegios del Gremio; todos los grados llamados más altos no agregan nada a su estatura masónica. El Real Arco es parte del Grado de Maestro – la cúspide de su excelencia. Constituye un privilegio, y debería ser un deber de los Maestros Masones, completar el relato masónico transmitido por la alegoría y revelado en el simbolismo, mediante la recepción del Real Arco.

Maestro de la Marca

Los grados del Capítulo son: Maestro de la Marca, Past Master, Muy Excelente Maestro y Real Arco. El origen del Grado de la Marca está revelado en la obscuridad, como todos los grados masónicos, pero al igual que los demás, surgió de la existencia a principio del período de la Francmasonería especulativa.

Era costumbre de los Masones operativos escogerse una Marca que ponían en todas las piezas de obra que labraban. Esto tenía por objeto comprobar el trabajo de cada obrero por medio de los Sobrestantes, y facilitar el pago de salarios. Cada Marca era distinta, y la misma Marca frecuentemente pasaba de padre a hijo a través de varias generaciones.

Pueden verse aún hoy estas marcas en las piedras de las viejas catedrales de Europa. Se han reproducido copias facsímiles en todas las historias masónicas. En Escocia, el Masón operativo tenía que registrar su Marca de conformidad con los Estatutos de Shaw, emitidos en 1598. De este requisito de registro de la Marca evolucionó evidentemente el Grado de la Marca.

La más antigua instancia que se haya registrado de la colación del Grado de la Marca en Escocia, lleva la fecha de 7 de enero de 1778. No obstante, ello no prueba que no se hubiese conferido mucho antes. Estos registros contienen también el dato de que el Grado de la Marcano podía conferirse a nadie que no hubiera recibido los grados de Compañero y Maestro. Un informe rendido a la Gran Logia de Maestros Masones de la Marca de Inglaterra reza: “Probablemente no haya ningunos grados en la Francmasonería que puedan exhibir títulos de mayor antigüedad que los Hombres de Marca o Masón de Marca y Maestro Masón de Marca”.

El grado se confirió en Nueva Escocia en 1784: en Connecticut en 1791; en Nueva York en 1791, en Boston en 1793. Como Real Arco, el Grado de la Marca se confería originalmente en la logia. En los Estados [unidos, el Gran Capítulo General de Masones del Real Arco expidió Cartas Patentes de logias de la Marca hasta 1853, cuando esto se prohibió y el grado pasó a depender del Capítulo. En Inglaterra, el grado está bajo el control de la Gran Logia de Masones de la Marca; en Canadá y en Escocia el control lo ejerce como en Estados unidos.

Las enseñanzas del grado son intensamente prácticas, y subrayan los grandes requerimientos de la vida, a saber: Calificación y servicio.

Past Master

El uso general del término de Past Master por el Gremio de aplica a quien ha sido electo e instalado y ha presidido por doce meses una logia regular. La acepción general del término no implica un grado separado, aun cuando en muchas Grandes Logias, el grado se confiere a un Maestro electo como parte de la ceremonia de instalación. Este grado suele conferise únicamente en presencia de Past Masters, y es el segundo de la serie del Capítulo; de aquí surgieron los términos Past Master Real y Past Master Virtual, denotando este último a quien ha recibido el grado en un Capítulo, pero no ha sido electo ni servido como Venerable Maestro de una Logia. Un Past Master Virtual no tiene derecho a ser reconocido por la Gran Logia como Past Master.

El grado en antiguo. Encontramos la expresión “Past Master” empleada en 1774 implicando a quien “había pasado por la Silla a través de alguna ceremonia”. La Constitución de la Gran Logia de Inglaterra de 1723, habla del Maestro instalado mediante su paso a través de ciertas “significativas ceremonias”. No cabe la menor duda de la antigüedad del grado. Data del nacimiento de la Francmasonería especulativa. La introducción del grado en la Masonería Capitular descansa en el hecho de que, originalmente, el Real Arco se confería solamente a quienes habían sido electos y habían presidido una logia como Maestros, pero era manifiestamente injusto hacia una gran porción de los hermanos interponerles tal restricción para alcanzar el Real Arco. La siguiente Ley de 1789 ilustra este pacto: “Ningún hermano podrá ser exaltado hasta que cumpla cuando menos tres años como Maestro Masón y haya presidido seis meses como Maestro de alguna logia regular con carta patente, o haya pasado por la Silla por Dispensación.”

Esta ley muestra la antigua restricción y la enmienda que tomaba forma para permitir que recibieran el Real Arco quienes no eran Past Master reales. Una antigua ley encontrada en la Harmony Lodge No 52 de Filadelfia, en 1799, estatuye: “Que todo hermano que no haya pasado por la Silla deberá pagar catorce dólares, de los cuales se cubrirá la Dispensación; si ha pasado por la Silla, para ser exaltado, pagara ocho dólares.”

Esto es, un Past Master real podía recibir el Grado de Real Arco por ocho dólares, pero el que no había recibido el Grado de Past Master tenía que obtener una Dispensación del Gran Maestro para recibirlo antes que pudiera ser hecho Masón del Real Arco, y le costaba catorce dólares.

Cuando el Grado de Real Arco dejo de depender de la Logia y pasó ser un sistema separado, conocido como Capítulo, el prerrequisito para el Real Arco permaneció, a saber: el Grado de Past Master. El Grado Virtual de Past Master se volvió parte de la serie del Capítulo. La razón del tal requisito previo salta a la vista cuando las lecciones de este bello grado del que tanto se abusa, se estudian y se entienden. La lección de la obediencia a la autoridad es prueba contra la anarquía, y aquel que deberá enseñar debe antes aprender a obedecer.

 Muy Excelente Maestro

La mentira bien dicha, repetida constantemente, se vuelve verdad para los crédulos. Esto se aplica a la frecuente cita de que Tomás Smith Webb elaboró el sistema Americano de Grados Capitulares y las Ordenes de la Comandancia de Caballeros Templarios. Pero, después de investigar, encontraremos que algunos de los grados del Capítulo y de las órdenes de la comandancia existían y se conferían antes de que Webb naciera. El Grado de Muy Excelente Maestro se acredita frecuentemente a su fértil mente, y así lo asientan algunos escritores masónicos, pero afortunadamente no hay registro en Massachusetts ni en Nueva York de la fecha de nacimiento de Webb ni de cuando recibió los grados masónicos. Las fechas muestran que el Excelente Maestro se conocía y confería antes de que Webb fuera Masón del Real Arco.

La última mitad del Siglo XVIII fue prolífica en grados masónicos en Francia y en Inglaterra. Los grados de todos los ritos pueden fechar su nacimiento en 1723 a 1760, y en la maraña de nombres y títulos de grados encontramos una verdadera selva. En este período encontramos que el Sistema Irlandés abarcaba la Silla, el Excelente, el Superexelente, el Real Arco, el Caballero Templario y el Príncipe Rosa Cruz. El Sistema Escoses comprendía el Maestro de la Marca, el Past Master, el Excelente Maestro y el Real Arco. El Capítulo de San Andrés de Boston, trabajaba según el Sistema Irlandés, exceptuando la Silla, de 1769 a 1797. Después de 1799 se confirieron en de la Marca, Past Master, Muy Excelente Maestro y Real Arco. un prominente escritor masónico dice del cambio: ” Esta transición indica y sugiere que el Grado de Súper Excelente Maestro de hace 120 años contenía en tuétano y algo del hueso del Grado de Muy Excelente Maestro.”

A partir del 1791 el Grado de Muy Excelente Maestro fue bien conocido y formo parte del Sistema Capitular. El Super Excelente Maestro de este período no debe tomarse por el Super Excelente Maestro que depende del Consejo de Masones Reales y Selectos de ahora. El grado de Muy Excelente Maestro es un preámbulo adecuado del Real Arco, uno de los grados mas impresionantes por sus ceremonias y de simbolismo espiritualmente sublime.

Fuente: Necesidad del Real Arco para el Maestro Masón. Por Wm. F. Kuhn, P.G.S.S.G